
Reportaje y fotografía: Alejandra Rojas
Chinameros y uno que otro zaguate toman lugar en el Mercado de Mayoristas de San José. Para los que no sepan, esto viene siendo a un costado de la Municipalidad de San José, sobre Avenida 10. El Mercado Mayorista abre todos los días de la semana, con mayor movimiento los fines de semana. El motivo de este articulo se manifiesta sábados y domingos para hacerle compañía a los mamones chinos de temporada y las legumbres: El Mercado de las Pulgas de San José.

Luego de un ameno paseo en bus llego hasta el Mercado. Una única entrada, sístole y diástole. Lo primero que me llama la atención es la increíble cantidad de productos para el aseo personal, que se salen de los chinamos como si estuvieran guardados a presión, la mayor parte traídos de la frontera, por lo cual los precios son más accesibles aquí que en los supermercados. Un par de chinamos más allá empieza lo interesante. Mencione usted lo que quiera, y aquí va a encontrarlo.


Ropa, nueva y usada. Para los que nos gusta el asunto de andar de “americanazo”, aquí se encuentra el “ticazo”. La ropa de la tía abuela, de la juventud del tio, las gafas de mocedad medias hippies de algún papá actualmente gerente bancario, todo ha terminado aquí.


Chinamo tras chinamo, nos vamos encontrando herramientas, partes de computadora, diskettes de instalación de Windows 3.1, juegos de Wii, antigüedades, monedas y billetes antiguos, acetatos, chaquetas de cuero, cámaras, etc. Amueble su casa (¿o su bar?), consiga accesorios exclusivos.


Me detengo en varios y converso con los dueños de aquel arsenal de maquina del tiempo. La mayoría llevan años en esto. Santos, que posa para mi, tiene 8 años de tener su puesto en el rastro, me vende unas gafas de sol por 1000 colones. Compran al detalle, cualquier ganga que se les ponga en frente, lo que la gente ya no quiere, y con paciencia esperan fin de semana tras fin de semana alguien lo compre.


Juguetes de la McFelicidad infantil y verdaderas antigüedades (ejemplo un reloj de bolsillo, funcionando, cuya caratula exponía un “1965”, en 20mil colones) conviven ardiendo bajo el sol de medio dia. Hasta un máuser de quien sabe cual guerra en la parte de atrás de un pick up. Que digo, ¡hasta autos! Morris 1970.

Definitivamente vale la pena darse la vuelta. Eso si, si se es un comprador compulsivo como mi persona, aconsejo llevar efectivo justo, de lo contrario se corre el riesgo de salir con un juego de candelabros turcos o similar■ Por Alejandra Rojas

